Saludo del presidente

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Los procesos de globalización y construcción europea han puesto de manifiesto la importancia de la escala local en el impulso y la implementación de las políticas públicas de proximidad, especialmente de aquellas que van dirigidas a la calidad de vida de los ciudadanos y al desarrollo social y económico de los territorios.

Pese a esta constatación, en el Estado español el ámbito local se encuentra en la primera línea de las deficiencias de una financiación estatal claramente injusta e insolidaria, por lo que, en entornos rurales como las comarcas de Lleida, L’Alt Pirineu y Aran —las más extensas en superficie y menos pobladas en densidad de Cataluña—, las administraciones de segundo grado como la Diputación de Lleida continúan siendo de especial importancia para el mantenimiento y la vertebración de una realidad municipal propia y dispersa, donde el 75% de municipios tienen menos de 1.000 habitantes.

La discusión sobre la pervivencia o desaparición de las diputaciones ha sido recurrente a lo largo de los años desde el proyecto de ley de División Territorial de Cataluña de 1931. Si bien la veguería es contemplada en el actual Estatuto como uno de los pilares básicos de la estructuración territorial del país, por el momento —y a falta de estatalidad propia—, el modelo administrativo y territorial catalán se encuentra integrado en la red institucional española, y los ayuntamientos, supeditados política y territorialmente a la provincia.

Frente a tal realidad administrativa, las políticas locales que impulsaremos desde esta institución en el periodo 2019-2023 se basan en una Diputación de Lleida presidida por las ideas de equidad territorial, transparencia administrativa y plena colaboración municipal con las tres realidades territoriales que conviven en el actual marco provincial (llano de Lleida, Pirineu y Aran).

Porque lo que une a los tres niveles presentes en la administración local catalana —el municipio, la comarca y la veguería/provincia— es la equidad institucional, la voluntad de transparencia e información y la coordinación interadministrativa, es decir, la implementación de aquellos valores políticos republicanos que mejoran la calidad democrática.

Más que asegurar el corto plazo y supeditarse al imperio de la inmediatez, la voluntad de esta Diputación y del gobierno que presido es —sin desatender en absoluto el presente y el día a día municipal— anticiparse al futuro. Soslayar el plazo de las legislaturas y, en un ejercicio de responsabilidad hacia los ciudadanos y el ámbito territorial que representamos, aplicar una nueva manera de hacer y una gestión política que vayan más allá de un horizonte temporal concreto y que estén adaptadas a unos niveles de autoexigencia cada vez más grandes.

 

Joan Talarn Gilabert

Presidente de la Diputación de Lleida